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PALABRAS
DEL C.P. ALBERTO NÚÑEZ ESTEVA
¿Son tres gritos diferentes, o uno solo que reclama un desarrollo sustentable como exigencia de la sociedad? Este Foro Nacional Impulsando el Desarrollo Regional organizado por la Coparmex, en donde hemos tenido la oportunidad de cambiar impresiones con múltiples actores económicos, sociales y políticos de nuestro país y del extranjero, nos ha enviado grandes mensajes, algunos para confirmar nuestra tesis y muchos otros para enriquecerlas. ¿Qué mensajes recogemos de todo ello? Son muchos, innumerables, pero queremos destacar sólo algunos de ellos: Que los municipios y las regiones son la base sobre las cuales debe apoyarse el desarrollo, y prueba de ello son los múltiples ejemplos de prácticas exitosas que pudimos observar en la exposición que hicieron los representantes de diferentes estados de la república mexicana; pero los municipios, piedra angular del desarrollo, están débiles en lo económico -al recibir ingresos insignificante para su operación-, en lo político -al durar los presidentes municipales sólo tres años en su gestión-, y en lo social, o sea en su en sus atribuciones para atacar frontalmente los agudos problemas a los que tienen forzosamente que enfrentarse. Hemos confirmado que dentro de México tenemos varios méxicos, unos representados por los municipios más ricos, que tienen niveles de vida per cápita similares a los países más desarrollados, y otros, los más, con una dispersión de población que dificulta su progreso y acentúa una pobreza y miseria verdaderamente insultante. Cada región con sus características culturales y vocaciones particulares. Este es el México riquísimo en su diversidad y con profundo contrastes económicos, sociales y culturales. Estos son los retos que nos muestra nuestra realidad. Reconozcamos de una vez por todas que, aún cuando hemos avanzado, todavía padecemos de un centralismo asfixiante; que la falta de reformas estructurales -particularmente para estos propósitos la reforma fiscal, la de seguridad y justicia, y la reforma del estado- dificultan el desarrollo de los municipios y las regiones; y que resulta indispensable y urgente actualizar nuestra legislación para permitir la reelección de los presidentes municipales y los legisladores en los términos en que repetidamente lo ha señalado gran parte de la sociedad. Hemos aprendido o confirmado que la lucha ideológica debe ser cosa del pasado. Que lo importante, como bien decía el líder chino Den Xiao Ping, no es el color del gato, sino que sepa cazar ratones. Que otros países avanzan a velocidad insospechada, mientras nosotros somos incapaces de llegar a acuerdos para acelerar el ritmo de nuestro desarrollo. Que la globalización representa la eliminación de las distancias y que sólo un necio puede dejar de verla como una oportunidad y no sólo como un riesgo. Que no hay país exitoso que no se haya incorporado a la globalización. Que la innovación y la tecnología son las corrientes dominantes y nos obligan a revisar nuestra agenda de desarrollo constantemente. Que mientras mayor es el crecimiento económico, y mejor se distribuye éste, más posibilidades hay de fortalecer nuestra aún incipiente y frágil democracia. Hemos confirmado que el desarrollo sustentable no sólo es desarrollo económico, sino también desarrollo humano; que difícilmente se logran éstos si no nos desenvolvemos dentro del estado de derecho y atacamos frontalmente al crimen organizado; que la sociedad civil debe actuar y reconocer el papel que le corresponde para liberar este México nuestro encadenado por nosotros mismos. Hemos reconocido lo mucho que hemos avanzado a pesar de nuestro lento paso, avances que estamos obligados a defender para construir sobre ellos. No podemos reinventar nuestro país cada 6 años, sino, por el contrario, transitar por el camino que hemos construido con tanto esfuerzo, consolidarlo y retirar los grandes obstáculos que nosotros mismos hemos puesto a nuestro progreso. Amamos nuestra democracia y nuestra libertad, no nos cansaremos de decirlo: libertad de expresión, libertad de actuación, libertad para conquistar nuestros ideales, libertad que sólo debe tener como límite el respeto a la libertad de los demás. Coparmex cree en una economía de mercado con responsabilidad social; cree que la pobreza y la desigualdad constituyen los mayores problemas de Latinoamérica y de México y que la mejor forma de atacarlos es a través del desarrollo de más y mejores empresas socialmente responsables, generadoras de más y mejores empleos cada vez mejor remunerados y plenamente dignos; creemos en la educación y la capacitación como igualadores de oportunidades; creemos que debemos contar con un sector empresarial cada vez más unido y fuerte, unidad que debe alcanzar también a nuestros pares latinoamericanos. Sabemos que todo esto ocurre en la localidad, en la región, ahí empezamos. Creemos en la unidad dentro de la diversidad. Unidos en lo esencial, ha sido nuestro grito desde hace varios años. Creemos que el activo más valioso de nuestras empresas es nuestra gente y que juntos debemos luchar por alcanzar cada día más eficiencia y productividad. Que el principal competidor está afuera de nuestras fronteras y que debemos luchar trabajadores y empleadores por defender y ampliar nuestras fuentes de trabajo. Que los paros injustificados que se han sufrido y con los que nos amenazan, dañan severamente a los trabajadores, a las empresas, a la sociedad y a la imagen del país, pues lo que requerimos es un estado de derecho que permita atraer y retener las inversiones generadoras de los empleos que tanto necesitamos. Exigimos señor Presidente, que se investiguen a fondo y con celeridad, las denuncias sobre corrupción que han hecho los trabajadores mineros; nos ha indignado que se utilicen las tragedias y el dolor humano para fines políticos; debemos evitar cerillos en pasto seco en un momento tan importante en la vida nacional en donde esta en juego la democracia ante el proceso electoral por el que atravesamos. Confiamos, Sr. Presidente, que no le temblará la mano para aplicar el estado de derecho a quienes lo violen. Cuente usted con todo el apoyo del sector empresarial, pues nadie puede anteponer sus intereses particulares a los intereses del país. Sr. Presidente La mayor lección que hemos aprendido es que si queremos de veras impulsar a nuestro país a la velocidad que le permite su enorme potencial, debemos trabajar juntos, una importante sociedad participativa, cumplidora de sus obligaciones y exigente de sus derechos; debemos seleccionar y elegir políticos dignos que entiendan que su misión es interpretar y luchar por los intereses legítimos de sus representados, por su desarrollo integral y sustentable. Si lo logramos, nadie podrá detenernos. Nosotros, la Coparmex, empeñamos nuestra palabra en transformar nuestro discurso en acción. Este Primer Foro Nacional que hoy concluye, es apenas el fin del principio. A partir de ya emprenderemos programas para vertebrar la sociedad en busca del anhelado desarrollo y, antes del próximo mes de octubre, en la región norte, celebraremos un evento tendiente a integrar esa región tan promisoria de nuestro país. Nuestros centros empresariales se han comprometido a ello. Nosotros empeñamos nuestra palabra ante usted y haremos hasta lo imposible para cumplirla.
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